Según el INSST, se habla de confort térmico cuando las personas no sienten calor ni frío, es decir, cuando la temperatura, la humedad y la velocidad del aire son adecuadas para la actividad que están realizando.
Evaluar el confort térmico es una tarea compleja, ya que la valoración de las sensaciones siempre conlleva un importante componente subjetivo. El confort térmico depende del calor que genera el cuerpo humano y de los intercambios entre este y el entorno. Por este motivo, no es posible alcanzar un confort térmico total (siempre habrá una cierta proporción de personas insatisfechas).
Por este motivo, el INSST indica las condiciones termohigrométricas recomendadas para alcanzar el máximo nivel de confort:
Temperatura del aire
En verano (temporada de aire acondicionado): entre 23 °C y 26 °C. En invierno (temporada de calefacción): entre 20 °C y 24 °C. Humedad del aire.
Entre 451 TP3T y 651 TP3T. Velocidad del aire
Los trabajadores de oficina que se encuentren en entornos calurosos no deberán estar expuestos, ya sea de forma frecuente, intermitente o continua, a corrientes de aire que superen los 0,5 metros por segundo.
Fuente: INSST.


